Capitulo 7: Medicina para el Corazón

Publicado: 23 de septiembre de 2012 en Ebook
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…El bulldozer avanzaba lentamente a lo largo de la calle, pronto, los infectados chocaron de frente con el, pero la poderosa maquina siguió avanzando sin modificar su velocidad, los infectados fueron empujados bajo las grandes orugas del bulldozer  mientras el improvisado equipo observaba el rastro de sangre que dejaba

Pronto aparecieron mas infectados sufriendo el mismo destino, incluso desde los edificios colindantes a la calle salían infectados, algunos intentando atravesar los cristales sin importar que fuera un quinto o sexto piso, incluso había quienes saltaban al vacío para encontrar su final en el asfalto…

Capitulo 7

Medicina para el Corazón

Día 2 Del Apocalipsis

4:30 Am

La lluvia comenzaba a disminuir, durante toda la noche el golpeteo del agua sobre lamina era la constante, los jóvenes dentro de la camioneta no descansaron a gusto, se turnaban para montar guardias nocturnas, sin embargo durante la noche pocos conciliaron el sueño, Isaac y Josh en los asientos delanteros se mantuvieron en vela, Carlos se encontraba en la primera fila de asientos con la mirada perdida en algún punto de la valla que los separaba de la muerte, la cabeza de Jamie sobre su hombro y la respiración sobre su cuello le ayudaban a mantenerse calmado, en la ventana contraria Karina con la cabeza recargada sobre su mano, no había parado de gimotear en gran parte de la noche, pero alrededor de las 2 de la madrugada había conseguido dormir unos minutos, Liz estaba en la segunda fila de asientos, la misma que compartía con Martin y Andrea, tanto Liz como Martin se encontraban recargados en sus respectivas ventanas, Martin roncaba ligeramente mientras Liz meditaba viendo avanzar los pequeños chorros de agua que la ligera llovizna provocaba, mientras tanto Andrea dormía tranquilamente sobre su regazo, su mano notaba el subir y bajar que provocaba su respiración sobre su estomago, aquella chiquilla parecía no sufrir, sin embargo, sus muecas denotaban constantemente que sus sueños no serian placenteros

Dentro del siguiente coche, José detrás del volante meditaba lo mucho que había cambiado su mundo en las ultimas 48 horas, la mañana anterior se había despedido de su esposa prometiendo volver al anochecer para llevarla a ella y su pequeña hija a comer en un lujoso restaurante, le había costado algunas horas extra pero se podría dar el lujo de llevarlas a un buen lugar a probar la deliciosa comida francesa, misma que había marcado la primera cita entre él y Viri, su pequeña hija de 5 años se divertiría en los juegos, mientras ellos rememoraban especiales momentos hacia ya 8 años

En el asiento del copiloto estaba Quique, descansaba la mirada, prefería estar en la realidad que su mente creaba donde aun mantenía la relación con Yadira, la que, si todo hubiera ido bien, para final de año hubiese sido su esposa, en los asientos traseros estaban Ana y Carlos a cada lado del carro, cada uno extrañando a sus familias

Unas horas después los primeros rayos del sol iluminaban tímidamente detrás del nubarrón, los pocos rayos de luz que lograban cruzar a través de algún pequeño hueco le daban un tono místico a la ciudad en ruinas

“Esta ciudad logro ser líder a nivel mundial en cultura, una de las ciudades mas grandes del mundo, ciudad representativa del país, un lugar que representaba ambos extremos de la situación del país, por un lado las zonas altas y lujosas, por otro, las zonas pobres y demacradas, amada y odiada a la vez por los millones de personas que la habitan, que anteriormente día a día lidiaban con el inmenso trafico, con las inundaciones, con los baches, con ladrones y secuestradores, pero que al mismo tiempo contenía gran diversidad de museos o lugares de esparcimiento y cultura, con infinidad de teatros, eventos culturales, con los artistas urbanos que día a día se movían por las entrañas de la ciudad, a través de la compleja red de túneles circulados por los gusanos naranjas llamados metros, esos lugares donde tan fácil era ver a un atareado empresario como a un niño traído de algún otro estado de la republica, que seguramente no tenia vivienda y que día a día se transportaba por la ciudad tocando algún instrumento, vendiendo dulces o pidiendo limosna

Ahora, en esta sociedad en decadencia, donde se lucha a cada minuto por sobrevivir, que mantenía a sus millones de habitantes, mismos que ahora deambulaban por las calles en busca de alguna presa, personas convertidas en monstruos caníbales sedientos de sangre y carne humana, de poca capacidad intelectual, la muerte rondando por la tierra, a mi consideración, la peor epidemia de la humanidad, mermando de golpe a tres cuartas partes de la población mundial, y que lentamente ese porcentaje se hace mas grande, minuto a minuto, decenas de personas en el mundo sufren los embistes de la nueva población, esto amigos míos, son los vestigios de nuestra civilización, esto, señoras y señores, o como diría nuestro expresidente “chiquillos y chiquillas”, esto… es nuestra nueva era”

Es lo que se leía en el cuaderno que tenia Gustavo, quien lentamente dejaba fluir sus ideas plasmándolas en el papel, siendo el sonido del grafito rozando sobre el papel lo único que perturbaba la tranquilidad en el coche, vero a su lado recostada sobre sus piernas y Jorge al volante armonizaban con sus respiraciones, con el golpeteo de ligeras gotas en el toldo marcando el ritmo

Lentamente el movimiento era mas evidente dentro de los autos, los que habían logrado dormir se desperezaban alzando los brazos, eran ya las 6:32 de la mañana del segundo día del apocalipsis, el segundo día y los jóvenes ya habían visto mas sangre que en toda su vida, algunas puertas se abrían dejando circular el aire frio dentro de los automóviles despertando a los últimos miembros del improvisado equipo

-¿Cuál es el plan chicos?- comento José

Habían sacado una pequeña mesa del camper y desayunaban algunas frutas que habían logrado rescatar, junto a un pequeño empaque de jugo cada uno

-¿vamos a hablar de eso ahorita? Dejen al menos desayunar- dijo Ana dando una mordida a la roja manzana

-pues yo creo que es necesario, mientras más pronto nos vayamos de la ciudad mas seguros estaremos-dijo Carlos dando un trago a su jugo de manzana

-así es, además comienzo a hartarme de los gruñidos en la calle ¿sabes?- dijo Isaac señalando el área mas cercana del cerco

Era cierto, por la noche casi no había ruidos, sin embargo parecía que apenas salía el sol los infectados reiniciaban sus “labores”

-bueno, quizá lo primero que hay que hacer es sacar las medicinas de la farmacia y después largarnos lo más pronto posible de la ciudad-dijo Cholomike

-pues hay que idear el plan, por que la calle tiene diez metros de ancho y cientos de caníbales esperando nuestra salida-dijo Liz

-es verdad, en primera, tenemos que movernos en los coches, pero quien sabe si las calles estén lo suficientemente despejadas como para avanzar- dijo Isaac

-a ver a ver, paso a paso, primero, las medicinas, ¿donde se encuentran y como llegamos a ellas?-dijo José

-pues…- dijo Liz con un tono pensativo-  es un edificio de 2 plantas, en la planta superior se guardan las medicinas, es lo que se usa como bodega, para llegar ahí tienes que saltar el mostrados y en la esquina hay unas pequeñas escaleras, subiendo las escaleras el interruptor esta a mano derecha, pero yo los tengo que acompañar para traer lo correcto- termino Liz con una ligera carcajada

-es cierto, yo no tengo la menor idea sobre lo que se use para infecciones o eso- dijo Martin dando un tono cómico a la situación

-bueno, quienes iran-dijo Isaac

-pues yo me ofrezco, Liz tiene que ir forzosamente y supongo que una persona más estaría bien- dijo Josh

-pues yo también voy-concluyo José

-ok, esta listo, el plan será, Carlos y yo abriremos las puertas, ustedes saldrán corriendo a cruzar la calle, Liz les abrirá, nosotros cerraremos las puertas, Martin se subirá a la construcción para poder avisarnos en cuanto salgan de la farmacia y tenerles las puertas abiertas, ¿les parece?-  dijo Isaac

Todos asintieron, después de unos minutos de preparación mental, Isaac abrió lentamente las puertas únicamente lo justo para que pasaran 2 personas, Carlos asomo la cabeza pero no vio ningún infectado que representara alguna amenaza

-¡es ahora!- les advirtió Carlos

Josh salió primero, se asomo a ambos lados de la calle y no observo nada peligroso, seguidamente Liz y por ultimo José

En cuanto cerraron la puerta,  Martin, que estaba en los andamios de lo que seria el primer piso del edificio en construcción, alzo la mano con el pulgar en alto, siendo esta la señal de que se encontraban en el interior de la farmacia

-¿y piensas seguir así hasta el final?- cuestiono Isaac a Carlos mientras esperaban recargados en la lamina

-si, luchare hasta el final, creo que no hay nada peor que no intentar sobrevivir- respondió Carlos muy seguro de si mismo

tss… ojala lo logremos chico- respondió Isaac dando por terminada la conversación

Al cabo de 10 angustiosos minutos Martin les dio la señal de abrir las puertas

Isaac y Carlos se apresuraron y pronto vieron a sus compañeros cruzar a la seguridad detrás de las bardas

Josh cargaba una gran bolsa plástica negra, José cargaba una caja de la que asomaban algunos aparatos y Liz llevaba otra caja más pequeña

-hemos traído antibióticos y algunas medicinas para quemaduras o raspones, un microscopio, un estetoscopio, un medidor de glucosa, de presión arterial y algunos otros mas-dijo Liz

-lamento decirles que por el momento no hay salida, el bajo puente por el que pensábamos pasar se inundo y en el extremo contrario de la calle un autobús tapa la circulación, a pie podríamos pasar, pero necesitamos los automóviles para llegar lo mas pronto y seguros posible hasta Michoacán- dijo Martin que acababa de bajar

-tiene razón, el bajo puente esta inundado y además aun hay coches que debemos mover, me imagino que toda la basura y objetos dentro de los autos taponeo las coladeras, será imposible avanzar por ahí- dijo Josh apoyando a Martin

Después de unos segundos pensando que hacer José dio una idea

-podríamos usar el bulldozer de la construcción y mover el autobús-

-o podríamos esperar a que se seque el agua y mover los pequeños coches del bajo puente- dijo Liz

-no, eso tardara al menos 2 días y no hay tiempo, el bulldozer me parece buena opción, ¿sabes manejarlo?-dijo Isaac

-si, aunque creo que seria mejor idea atorar un ladrillo al pedal y dejar que avance solo, así nadie arriesga su vida- dijo Carlos

-si, eso me parece mejor, atoramos el volante y que avance por toda la calle-dijo José

-ok, preparémonos- dijo Isaac

Isaac y Carlos de nuevo abrieron las puertas pero ahora hasta donde el tope lo permitía, mientras José acomodaba el bulldozer en la calle los demás observaban la operación desde el primer piso de la obra negra

Una vez acomodado el bulldozer en mitad de la calle Carlos y Josh se encargaron de atracar el volante y el pedal para que avanzara en línea recta directamente al camión

De pronto en el lado contrario de la calle las siluetas de una decena de personas corrían amenazantemente atraídos por el ruido del motor del gran vehículo

Carlos corrió dentro de la construcción y pronto Josh y Martin cerraron las puertas, corrieron al primer piso junto con sus compañeros para observar su plan en acción

El bulldozer avanzaba lentamente a lo largo de la calle, pronto, los infectados chocaron de frente con el, pero la poderosa maquina siguió avanzando sin modificar su velocidad, los infectados fueron empujados bajo las grandes orugas del bulldozer  mientras el improvisado equipo observaba el rastro de sangre que dejaba

Pronto aparecieron mas infectados sufriendo el mismo destino, incluso desde los edificios colindantes a la calle salían infectados, algunos intentando atravesar los cristales sin importar que fuera un quinto o sexto piso, incluso había quienes saltaban al vacío para encontrar su final en el asfalto

Después de dos minutos agónicos el bulldozer llego a la altura del autobús, comenzó a empujarlo, pero lo que no esperaban fue lo que paso después

El bulldozer empujo el autobús hacia un costado de la calle, lo justo para que destrozara la esquina de la barda, todos vieron con horror como decenas de infectados se habrían paso entre los retorcidos restos de lamina hacia el interior de lo que ellos creían era un buen refugio

Los jóvenes corrieron hacia las plantas superiores subiendo las improvisadas escaleras que anteriormente usaban los albañiles de la construcción, los tubos metálicos crujían al paso de los chicos, un piso por debajo decenas de infectados hacían lo mismo

Cuando el grupo hubo llegado al ultimo piso José y Carlos tomaron la iniciativa y comenzaron a desmontar la escalera, si bien la altura entre un piso y otro era de alrededor 3.5 metros, encontrarían la forma de bajar, si salían de esto

Tuvieron el tiempo justo para que la escalera cayera estrepitosamente con el timbrar de los tubos chocando contra el suelo, los infectados que habían logrado subir hasta el segundo piso vieron frustrados sus intentos en alcanzar a su presa, muchos alzaban las manos y gruñían al cielo con la esperanza de alcanzar su desayuno

Los chicos asomaban la cabeza por el hueco que habían dejado las escaleras, la imagen se hacia mas y mas horripilante a cada segundo, seguían llegando mas y mas infectados, después de cinco minutos parecían haberse detenido, pero mientras tanto ya había alrededor de 50 caníbales esperando su bajada

Algunos comenzaron a soltar lágrimas de la desesperación, otros daban vueltas intentando encontrar una salida, y por ultimo otros juntaban tabiques

(Sugiero leer esta parte con esta música de fondo e imaginarse la escena en cámara lenta)

Isaac se acercó a Carlos que se encontraba agachado a la orilla de la construcción y en voz baja le dijo

-¿no que luchar hasta el final amigo mio?-

Carlos esbozo una sonrisa y apoyo juntando los tabiques y bloc que encontraba desperdigados

Los chicos comenzaron a aventar los tabiques uno a uno con la esperanza de atinarle en el cráneo a algún infectado y así diezmar la cantidad de bocas hambrientas de su sangre

Detrás de ellos José y quique trataban de calmar y controlar el llanto de las mujeres, Jamie y Ana se mantenían expectantes a sus compañeros que luchaban por sobrevivir y después de unos segundos ayudando a obtener mas “munición”

Después de intensos minutos así, el grupo comenzó a quedarse sin que lanzar, seguía habiendo alrededor de 20 infectados más y no tenían idea de como acabarlos

En el suelo del piso bajo ellos había inmensos charcos de sangre, tabiques, tubos y muchos cuerpos desperdigados

¿Acaso esto seria el final? ¿Simplemente así acabaría? ¿Tenían alguna posibilidad de bajar vivos y llegar a Michoacán? ¿O es que acaso el destino les tenia preparado ese trágico final??

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