Capitulo 4: Houston, tenemos un problema

Publicado: 3 de julio de 2012 en Ebook
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… se lo quito de encima con una contundente patada en la frente, sin embargo, el infectado había logrado arañarlo en su intento desesperado por alimentarse, además presentaba marcas de sangre que provendrían de las manos de su agresor

No le dio importancia, corrió hacia las escaleras saltando los escalones de 2 en 2 …

Capitulo 4

“Houston, Tenemos un Problema”

6:42 PM

EQUIPO 2: Campuzano, choche, Steve, pollo, Ana, Abraham

Tarea: Buscar víveres

Tenían quince minutos antes de partir, el pequeño grupo avanzaba con cautela por los pasillos de la escuela, se dirigían hacia las escaleras que bajan frente a la cafetería

Era vital evadir a los infectados lo más posible, andar en silencio y ser cautelosos por donde caminaban, el piso azulejado de los pasillos provocaba un gran eco con cada pequeño crujido

Literalmente era de vida o muerte avanzar con precaución, de ellos dependía que la horda zombie no notara su presencia

Antes de bajar de un piso a otro, Ana era la encargada de asomarse y asegurarse de que el pasillo se encontraba lo suficientemente vacío, extrañamente bajaron sin toparse con los infectados

Al llegar a la planta baja, notaron las causas de su desaparición

Decenas de zombies se encontraban aglomerados en torno a uno de los sanitarios de hombre, dentro se escuchaban los gritos producto de una acalorada discusión entre lo que parecían dos o tres hombres y una mujer

Los zombies golpeaban la puerta de aluminio, el sonido atraía a más y mas infectados, los gruñidos incesantes solo acrecentaban la tensión

El grupo entro en la cafetería, todas las frituras y golosinas que anteriormente se hubiesen encontrado en los estantes correspondientes estaban desparramados por el suelo

Algunas envolturas estaban rotas, con el contenido a medio comer, las latas de refresco rotas a base de golpes, con su contenido escurriendo por el refrigerador

Ana y Steve se encargaron de hacer guardia mientras los demás revisaban la bodega que se encontraba al fondo de la cocina, detrás de las planchas en las que, en un día normal, se preparaban cientos de almuerzos

Ana observaba una de las entradas detenidamente, los cristales de la puerta así como el vidrio del mostrador presentaban grandes manchas de sangre, las pequeñas mesas cuadradas y las sillas metálicas estaban volteadas o fuera de su lugar, el lugar estaba hecho un caos

La mayoría de los platos y vasos estaban rotos, algunos de los ventiladores del techo tenían mancha de salsas o incluso comida colgando, aquello evidenciaba el paso de los nuevos comensales de la escuela

Steve paseaba entre el tiradero buscando algo que les fuese útil, encontró varias laptops, algunas aun ejecutaban los programas que sus usuarios utilizaron por ultima vez, algunos cubiertos de la escuela, mochilas con cuadernos y libros dentro

Después de recorrer todo el lugar solo encontró un par de cuchillos pequeños pertenecientes a la escuela, una pequeña navaja dentro de la mochila de algún estudiante, un par de cúter que seguramente serian de alguno de los estudiantes de diseño grafico

Campuzano, choche, pollo y Abraham se encontraban dentro de la bodega de la cafetería, encontraron dentro un carrito de supermercado repleto de pasta para sopa y algunos utensilios de cocina, toda la comida se encontraba acomodada en anaqueles, los paquetes de agua y jugo en el piso ordenados por empresa distribuidora y un pequeño frigorífico en el fondo conservaba las verduras y frutas a utilizar

Vaciaron el carrito y comenzaron a llenarlo con latas de comida en conserva, atún, fruta en almíbar, un paquete de agua embotellada, en la parte de abajo metieron varias cajas de jugos, aquello parecía suficiente para un mes

Campuzano se encontraba revisando los anaqueles, aquello era bastante mas grande de lo que aparentaba, incluso tenia un sótano, pidió a Abraham bajar con el e inspeccionar en busca de mas alimentos que les ayudaran en la difícil tarea de la supervivencia

Abraham termino de acomodar una caja de jugos y bajo junto a Campuzano, en el sótano la luz era escasa, un pequeño foco alumbraba las escales, sin embargo, la luz llegaba a escaso un metro mas allá de la base de esta

Aquel lugar era bastante tenebroso, y más, en la situación en  la que se encontraban los jóvenes, bajar a un lugar totalmente desconocido, con una iluminación deficiente y con cientos de caníbales buscándolos era razón suficiente para que al bajar cada peldaño lo hiciesen enfocando la vista en la oscuridad en busca de movimiento alguno

Abraham iba al frente, bajo las escaleras tocando la pared en busca de otro interruptor, algo que encendiera un segundo foco y aumentase su campo de visión

Después de unos cuantos pasos toco lo que parecía una cortina metálica

-creo que tiene una entrada para coche-dijo volteando detrás de él, advirtiendo a Campuzano

-pues fíjate si la puedes alzar, si acaso da al estacionamiento nos habremos librado de ir de puntillas entre los edificios

-si, deja checo- fue la respuesta de Abraham quien buscaba la forma de alzar la cortina de acero

La oscuridad y la tensión del momento hicieron mella en las fuerzas de Abraham, unos segundos después la cortina empezó a ceder, previa ayuda de Campuzano

Cuando subieron la cortina a escaso medio metro del piso se escucho un siseo inquietante, pronto un brazo traspasaba por debajo de la cortina y tomaba por la pierna a Abraham quien fue derribado con suma facilidad, instantes después, un par de manos mas lo tenían agarrado por los pantalones

-¡ayúdame idiota!- fue lo único que alcanzo a gritar

Campuzano estaba de pie, pasmado, justo a un lado de ellos se encontraba una pierna arrancada, el hueso y tejido rodeado de un charco de sangre eran fácilmente distinguibles gracias al haz de luz que entraba por la pequeña abertura

-¡Pendejo ayúdame!- justo en ese momento soltó un grito desgarrador

Un infectado de no más de 20 años tenia encajados sus dientes en la pantorrilla, habían destrozado su pantalón hasta la altura de la rodilla

Campuzano intento jalarlo pero la cantidad de infectados era cada vez mayor, simplemente seria imposible ayudar a su amigo con 5 pares de manos jalando en sentido contrario

Campuzano lo soltó mientras en su mente quedaba grabada la cara de desesperación, dolor y horror que expresaba Abraham, sabia que pronto vagaría por la ciudad en compañía de otros cientos de miles de personas que abrían sido mordidas al igual que el

Campuzano volteo la cabeza en el preciso momento para ver de frente al dueño de la pierna cercenada anteriormente encontrada

Se trataba de un chico de alrededor de 25 años, con un pantalón azul y delantal blanco, seguramente trabajaría en la cocina del plantel y habría bajado y verse acorralado en aquel pequeño cuarto

De su boca solo provenía un siseo constante, su garganta presentaba un agujero de consideración por donde salía el sonido, su mejilla presentaba varias mordidas y debido a la falta de una pierna su único modo de desplazarse era arrastrándose

Aquello le daba a Campuzano unos segundos de ventaja, además del banquete que se estarían dando los demás infectados con Abraham, pollo corrió a las escaleras saltando sobre el infectado que se cruzaba en el camino

Al saltar por encima del infectado, este alzo la cabeza, provocando que pollo cayera de cara al suelo, aquello lo desoriento por unos instantes, suficientes para que fuera  tomado por  su pierna, incluso por dentro del pantalón

Campuzano se lo quito de encima con una contundente patada en la frente, sin embargo, el infectado había logrado arañarlo en su intento desesperado por alimentarse, además presentaba marcas de sangre que provendrían de las manos de su agresor

No le dio importancia, corrió hacia las escaleras saltando los escalones de 2 en 2

-¡corran, están allá abajo!-grito al saltar el ultimo escalón

Aquello tomo desprevenido al grupo quienes tardaron algunos momentos para asimilar lo que dijo su compañero

-¡que corran!- tuvo que repetir Campuzano

Pronto se encontraban en el umbral de la puerta, debido a los gritos de su compañero, un gran número de infectados se encontraba peligrosamente cerca

Ana empujaba el carrito de super mientras que los demás corrían detrás de ella, Campuzano daba pequeños saltos, Steve se llevaba en las manos un par de cuchillos que había logrado recoger, todos corrían lo más rápidamente posible tratando de no voltear

Antes de dar la ultima vuelta para entrar al corredor que llevaba al estacionamiento, Steve tropezó con un azulejo roto

Desafortunadamente para el, traían a la horda hambrienta demasiado cerca, pronto se vio rodeado por tres de los infectados

Intento defenderse tomando el cuchillo mas cercano a su mano, comenzó a apuñalar en el ojo a uno, sin embargo, ya tenia a otros 5 arrodillados a su alrededor dando grandes mordiscos a su cuerpo

La mezclilla de su pantalón no les facilitaba la tarea, sin embargo, su ligera playera fue rápidamente rasgada por las furiosas manos de una chica

Steve continuaba dando puñaladas a diestra y siniestra, su desesperado acto por sobrevivir se vio interrumpido cuando uno de los infectados quedo tumbado sobre su cara, esto le dificultaba la respiración y el chorro continuo de sangre mas espesa de lo normal pronto termino con su vida al morir ahogado

El resto del Grupo vio horrorizado la escena, bastante tétrica y a la vez heroica, cada cuando en la vida cotidiana vez a una persona luchar contra monstruos directamente traídos de tus mas horrendas pesadillas, batallar contra algo peor que la muerte, todo por el afán a sobrevivir en un mundo al borde de la extinción

Ana corría con los ojos a punto de soltar las lágrimas, a pesar de no conocerlo anteriormente, era igual de horrible ver morir a alguien frente a ti

Al dar la vuelta vieron bajar por una de las escaleras al segundo grupo, ellos llevaban tubos y algunos cuchillos, también portaban una imponente lanza, de ellos también faltaba gente…

Corrieron en dirección de los coches, su única opción de salvación pues traían decenas de infectados pisándoles los talones, a pesar de su dolora muerte, Steve había ganado tiempo para ellos

Suficiente para subir las cosas en la camioneta y tomar asiento en los coches, se repartieron entre estos, en cuanto los coches comenzaron a avanzar, Ana se soltó a llorar recargada en la ventana… aquello era desolador

Pronto se escucho en los walkie talkie’s

-¡cuantos somos!-

……..

 

 

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comentarios
  1. Abraham dice:

    Gracias por matarme ¬¬…

    Excelente historia!!! 😀

    Pero que mal pedo ser el primero ¬¬…

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